miércoles, 7 de julio de 2010

Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca los invita a la función de Teatro

Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, a través del III Festival Internacional de Teatro de Hemoficción presenta:
"Diana , cazadora de cabezas"

Del dramaturgo Juan Trigos 
Dirección de Lorenzo Mijares
Representada por la actriz Bertha Vega.

Sábado 10 y Domingo 11  de Julio
16:00 horas
Entrada Libre
 Madedonio Alcalá 507. Centro.



SINTESIS
Diana, cazadora de cabezas, es una propuesta mexicana, donde con una visión tragicómica, se devela la situación extrema de esta mujer, desbordando el rango de lo convencional, rebuscando en el pasado la conciencia que impone en el presente la impunidad y otros vicios. Diana una mujer madura domadora de leones, recuerda lo que le ha pasado en la infancia –su padre-, a través de un viaje alucinatorio en un circo que está acabado.
Su única compañía “real” es la cabeza de Jorge, un pretendiente moreno al cual ella ve como inferior. Diana lo decapita cuando este se niega a casarse con ella, a partir de este evento ella se convierte en cazadora de cabezas de hombres “prietos”, adquiriendo entonces su supuesta superioridad.
Se sienta en el espejo de su desvencijado camerino, para embellecerse, pero este la trasluce vieja. Suenan latigazos, gritos, rugidos al surgir la domadora de leones con sexy traje pero en vez de eso, vemos al espectro de lo que fue una bella mujer con demasiada libido, enfrentándose con la cabeza de su madre -quien nos recuerda a todas luces el cliché de la abnegada y culpijena madre mexicana- y con la de un cura deformado, al que Diana acude en sus momentos de máxima culpa, a purificarse; ambos representantes de una sociedad represiva y machista.
En Diana se desencadena una lucha interior sin tregua en la que se resquebrajan las ideas añejas que la sustentan, cuando descubrimos el infierno que fue su infancia, y todos los supuestos motivos que la llevaron a escapar de casa y a prostituirse ferozmente dentro del circo.
En Diana, cazadora de cabezas la mujer es expuesta en toda su enajenación, propinada primero por la madre, como arquetipo femenino que fomenta y refuerza la línea del machismo, rivalizando a priori con toda otra mujer debido a su falta de identidad sexual y espiritual desde la infancia. Y después por el hombre -ausente casi siempre en la estructura familiar mexicana- temeroso de ser devorado por la vagina dentada que él imagina poseen todas las “hembras”.
La obra reivindica los géneros como diferenciados y complementarios entre sí, a través de la historia de una mujer que queriendo sobrevivir a este lastre que nos devora, utiliza las armas masculinas sin saber que esto la destruirá en su carrera contra el “macho”.


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